Por: Osvaldo Escalante (@OsvaEsc)
En una era donde el género del terror se ha visto manchado por la mala planeación de grandes corporaciones, trayendo de regreso clásicos icónicos del cine únicamente para destruirlos, películas como Terrifier representan un grato respiro. Hablamos de un tipo de horror que más allá de buscar ser coherente o profundo, nos entrega obras sumamente grotescas, excesivas, graciosas y extrañas.

Damien Leone, por allá del 2016, nos presentó Terrifier, una cinta que se enfocaba en Art, un asesino en serie disfrazado de un tétrico payaso. A pesar de que su primera aparición fue en un cortometraje llamado “El noveno círculo” (2008), tuvo su primer protagónico hasta 2011 con el cortometraje “Terrifier”, aunque no fue cinco años después que llegaría el primer largometraje centrado en este mítico asesino, la cual era una cinta de bajo presupuesto que utilizaba efectos prácticos, era de corta duración y contaba con pocos personajes; eso era todo lo que “Terrifier” tenía para ofrecer y, aún así, logró ser una de las cintas de terror más sorpresivas de su año. No porque haya sido la mejor, sino porque simple y sencillamente sabía lo que era. Un slasher de serie B que no intentaba ser más.
Ahora, seis años después, llega su secuela: “Terrifier 2”, la cual ha dado mucho de qué hablar en la comunidad estadounidense, ya saben, esa misma que año tras año elige una película de terror y la cataloga como “La más terrorífica de la década. Cines tuvieron que encender las luces porque causaba mucho terror”. Y esta no fue la excepción. Hay que ser justos con la cinta, y es que en ningún momento su director la promocionó como tal. Sólo que, tras el éxito de su antecesora y el mayor presupuesto otorgado, la gente esperó más, mucho más.
Siguiendo los acontecimientos de la película del 2016, Art el Payaso resucitó y ahora tiene en la mira a una nueva chica, a la cual perseguirá hasta por fin asesinarla. ¿Qué podemos descifrar con esta premisa? ¿Es exactamente igual a la anterior? (excepto por la resurrección, claro. Ya hablaremos de eso más adelante). Pues sí y no. “Terrifier 2” es exactamente lo mismo que su padre, “Terrifier 1”. Mantiene el uso de efectos prácticos, lo cual se agradece demasiado pues le suma realismo a la impresionante horda de asesinatos que este payaso trae consigo. El uso de prostéticos, ojos saltados, sangre falsa y sesos por doquier, logran que la esencia de este asesino y su director se mantengan en esta secuela. Es maravilloso ver cómo aún existen cintas de terror que deciden hacer el trabajo más difícil y les sale bien. Siempre va a ser el caso, por lo menos si quieren lograr un punto estético más realista.

A su vez, Art es fenomenal. Incluso se sigue mejorando con la llegada de nuevos corto o largometrajes. En cada aparición, es más sádico que en la anterior. Asesina a sangre fría y de verdad incomoda. La mayor virtud de esta entrega, además de los múltiples asesinatos, es el suspenso que genera en la primera mitad de la misma. Ver a Art y saber lo que va a hacer es espeluznante. Cómo asecha poco a poco, sin ninguna intención de disimulo, lo hace todavía más incómodo.
Si bien mencionaba que esta entrega busca agrandar lo que se hizo en 2016 (de ahí, en parte, viene la extensión en su presupuesto), esto no es necesariamente algo bueno. Sí, afortunadamente lo principal se mantiene: asesinatos locos, sangre por todos lados, personificación terrorífica, efectos prácticos. Lamentablemente, y esto es un problema que no solamente esta cinta acarrea, sino muchas del subgénero, “Terrifier 2” peca de querer ser más de lo que tiene para ofrecer. Mientras que la primera se enfocaba en darle el máximo tiempo en pantalla posible a Art, esta secuela busca crear una historia y un mito alrededor del pueblo, como Halloween o Viernes 13, por ejemplo, pero obviamente sin el mismo resultado. Al encontrarnos con una cinta que tiene protagonistas morales, se pierde muchísimo de lo fascinante que tenía la obra anterior: matanza por todos lados. Ahora, tenemos menos tiempo en pantalla a Art, sumándole que nuestro punto de vista ya no es el de él, sino el de Sienna, la nueva protagonista. Hay bastantes secuencias en donde lo que estamos viendo son cosas ajenas a Art, que hace que el espectador pierda el interés en la película. No estamos obteniendo lo que venimos a buscar.
Esa manía de obtener el éxito en la primera película y querer formar un contexto en la secuela, sigue saliéndole mal a la mayoría de este tipo de películas. De la misma manera, se busca -bien o mal- dar un origen a Art. Intentar justificar o explicar el cómo sigue vivo, sumándole que está poco o nada desarrollada esta idea, tumba lo presentado en la anterior. Evidentemente ya no da el mismo temor enfrentarse a él a través de una pantalla, pues sabemos que es, de alguna manera, inmortal.

En definitiva, “Terrifier 2” es una película que funciona más como un slasher de bajo presupuesto que como una película con motivaciones y significaciones. Es más un divertimento grotesco que un horror sepulcral. Art quedará para la memoria de muchos como uno de los nuevos grandes asesinos del cine y eso siempre es algo bueno.
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